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Quesada Luis

Por

Silvia Benchimol, M. Santangelo, Luis Quesada
Diccionario de las Artes.

Lo que sí es posible, es esquematizar en grandes rasgos las actitudes artísticas y procedimientos que predominan en el avance cronológico de su amplia y variada actividad, desde su primera exposición individual, en la Biblioteca Mariano Moreno de San Rafael, en 1947, o mucho antes, desde que realiza las primeras acuarelas en Carmensa, comunicaciones espontáneas de una vivencia poética de la naturaleza. La década del ’50, se inicia con paisajes -tradición local- y culmina con el ideal de la comprensión social del arte y de su cualidad transformadora del hombre: es la época del Taller Popular de Arte Realista, del Club de Grabado y de los murales realizados en equipo con Mario Vicente y José Bermúdez.

QUESADA L

Las actitudes artísticas diferenciadas -que predominan sucesivamente en la década- son: la búsqueda del realismo social, de una figuración de formas «primordiales» que evoca el lenguaje del arte antiguo americano, y que busca la comunicación sencilla y directa de la trasposición simbólica de la naturaleza (realismo primordial). Los ciclos signados por la investigación y experimentación de materiales, procedimientos e imágenes son los comprendidos entre 1958-1964 y 1968-1975. Al primer ciclo corresponden sus incursiones informalistas y ópticas en el grabado y los diseños fundados en módulos seriados. Al segundo, pertenecen los primeros tapices de madera, vitraux y joyas. En las décadas del ’80 y ’90, incursiona en la microfundición, cerámica, esmaltado sobre metal, y hasta el diseño paisajístico (Plaza de las Artes y de las Flores en Bermejo; proyecto de los «murales del horizonte»). En las pinturas expuestas en diciembre de 1993 (Gal. La Damasca, Mza.) se observan tendencias hacia  no figuración orgánica,  de evocación americana. Es creador de dos premios: el Bermejal de Plata y de Bronce, y el «Juan Draghi Lucero» (Cabra de Plata) que la Asociación de Artistas y Artesanos del Bermejo otorga a personalidades destacadas en la creación y servicios dentro de la vida intelectual y artística de la comunidad mendocina.

 Mendocino y casi clandestino

Por Laura Valdivieso

 publicado en: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/6-752-2005-10-18.html
Edición del Martes/18-Oct-2005

Luis Quesada nació en Mendoza, el 23 de junio de 1923. Artista, intelectual, docente y gestor de múltiples iniciativas culturales, es un referente indiscutido de las artes visuales de la región de Cuyo. Su extensa producción está constituida por pinturas, esculturas, dibujos, grabados, murales, tapices, muebles, objetos y joyas.
Durante el mes de octubre pueden verse dos exposiciones suyas paralelas, una en la ciudad de San Juan, en Antigua Bodega, que consta de 130 obras de diferentes momentos, y una en Mendoza, en ED Espacio de Arte y Diseño Contemporáneos, de sólo 6 obras de su última etapa. A diferente escala, ambas son un pequeño recorte en la enorme producción de este artista.
En la exposición de San Juan, curada por Leonor Rigau, una coetánea de Quesada, se hace visible la mirada de su propia generación que pone en valor al artista creativo, polifacético y prolífico.
En la de Mendoza, en cambio, curada por un colectivo de artistas muy jóvenes, se descubre otra cosa, de no menor rango: Quesada es un artista de referencia para la nueva generación local que procura desprenderse de la tradición académica e insertarse en el contexto del arte contemporáneo. Se formó en la Universidad Nacional de Cuyo bajo las influencias de la modernidad, tal como se la conoció en Mendoza entre las décadas del cuarenta y cincuenta. Del modelo moderno, que supo extrapolar y repensar a lo largo de su vida, le han quedado algunas ideas rondando: un concepto optimista del trabajo del artista como medio para transformar el entorno, una idea del arte planteada desde lo colectivo, inscripta en un contexto sociopolítico, una revalorización de la artesanía y de las artes aplicadas como lenguajes posibles de ser extrapolados por el Arte y un pensamiento racionalista que le ha dejado una impronta a su trabajo y a todos sus emprendimientos culturales.
Además de la importancia de su obra, su figura significa para Mendoza muchas más cosas. Entre otras, Quesada fue el motor que impulsó la creación de la Escuela de Diseño en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo; fue también partícipe de la primera Ley de Cultura que tuvo esta provincia y consulta obligada de todas las demás que se intentaron o que se sancionaron; creó el Club del Grabado, que integró a un grupo de artistas que pretendía llevar el arte a un estadío de difusión popular; casi con el mismo objetivo, formó un grupo de muralistas cuyo trabajo convirtió a Mendoza en una de las ciudades que más murales tiene en el país; inventó e implementó el “Proyecto para la radicación de artistas y artesanos del Bermejo” con el objeto de concentrar a los artistas y artesanos en un lugar que fuera como la “Florencia” argentina del siglo XX (según sus palabras connotadas de su sutil humor); y la lista continúa, pero no es el objeto de esta nota.
Paralelamente a estos emprendimientos, desarrolló su producción. Quesada es de esos artistas que procuraron tangencialmente sincronizar con el mundo y cuya preocupación estética estuvo siempre (y está) orientada al futuro. Se dejó influir por Matisse, por el Muralismo Mexicano, por el Arte Precolonial, por el Constructivismo, por el Arte Geométrico en sus múltiples versiones, pero ninguna de estas influencias es fácilmente descifrable, porque su obra guarda una originalidad y una identidad con ella misma pocas veces vista.
Esta “originalidad” es el resultado de una idea sobre el arte un tanto sui generis. Quesada parte de un principio: ve su propio trabajo como el de un artesano reinventado por el artista. Puede iniciar una obra recortando una lámina de plata con un arco de calar y, desde allí, llegar a una escultura de grandes dimensiones cortada por plasma en chapas de hierro de 1 cm de espesor. Una especie de “todo vale”, pero no en el terreno semántico, sino en lo técnico, es decir, en los métodos de producción, siempre ligados, en un punto, al trabajo manual. No ha tallado maderas, ni batido chapas, ni modelado cemento, sino que sus técnicas tienen una fuente que no es la de la Academia de Arte, sino que proviene de las artesanías, ampliada con la tecnología.
Hay también en sus obras un “todo vale” cromático completamente desprendido del color descriptivo y poco utilizado en el contexto mendocino, que es de raíz figurativa expresionista. Colores planos, plenos y saturados, amarillos, rojos, blancos, negros, naranjas, verdes, entre otros, absolutamente ligados a la estética moderna.
El recorte de siluetas es el procedimiento más recurrente. Según sus palabras, se la ha pasado “recortándolas”, para luego someterlas a infinitas posibilidades constructivas: superponerlas para generar volúmenes escultóricos, entintarlas para grabar en papel, convertirlas en puzzles geométricos o enhebrarlas generando tapices. Las ha hecho de metal, acrílico, madera, cemento. Las ha cortado él mismo o ha delegado esa tarea, con diferentes herramientas. Este procedimiento le ha permitido desarrollar obras bajo la idea de proyecto o prototipo, ligada al diseño, en la que arma un objeto pequeño que puede traducirse a otro material y agrandarse en forma gradual hasta llegar a dimensiones importantes.
Las siluetas le han dado a la línea un protagonismo indiscutido. Curvas y orgánicas o geométricas y racionales, indistintamente.
Pero además de este procedimiento, hay otro que lo incluye. Es la idea de pequeños fragmentos que se repiten y se suman mediante algún principio de acumulación, llegando a números insospechados. Miles de pedacitos constituyen un tapiz de madera o una columna multicolor. Cientos de siluetas, una escultura. La cantidad, prueba de sus obsesiones personales, le otorga un valor agregado a la belleza visual.
A veces hay reminiscencias figurativas, zoomorfas o antropomorfas, sometidas a un proceso de estilización y desprovistas de propósitos narrativos. Pero en otros casos son sólo triángulos, cuadrados y círculos, combinados en todos los polígonos regulares o irregulares imaginables, desplazándose por la superficie de la obra o por el espacio con movimientos modulares.
La lógica constructiva que dejan a la vista sus obras, que a veces subvierte en algunos momentos desprevenidos, constituye una parte medular de su poética, pero también esa especie de abismo que es repetir una tarea hasta agotarla y, aún ahí, volver a empezar procurando encontrar un nuevo intersticio.
Quesada es un artista ineludible de Mendoza y lo es también, sin dudas, para lo que se entiende por Arte Argentino, pero aún no se han generado los mecanismos para la adecuada valoración de este gran artista.
Su obra deja constancia de las líneas que se borraron a principios del siglo XX, entre la artesanía, el diseño y el arte, entre los oficios, los procesos y las ideas.

 

Fuente:

 Diccionario de las artes. Silvia Benchimol, M. Santangelo, Luis Quesada

Quesada Luis

Nacimiento:1923
Formación:

Pintor, grabador, escultor, tapicista, vitralista, orfebre, diseñador, desde joyas hasta obras vinculadas a la arquitectura: su taller, situado primero en Maipú (1950), Godoy Cruz (1957), Bermejo (desde 1987) es un centro de producción artística inagotable, en cantidad y variedad. Realiza estudios en la Escuela Superior de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Cuyo, de la que egresa en 1958.

Exposiciones:

En cuanto a su amplia trayectoria artística, desde la década del ’40 al presente puede decirse que es un impulsor del ideal de la comprensión y goce social del arte: con el Club de Grabado logró vender 7.400 estampas; es uno de los creadores del movimiento muralista local a partir de la década del ’50; es creador de imágenes, formas y procedimientos inéditos dentro de la tradición del grabado, así como también es el inventor de nuevas técnicas de grabado e impresión, a partir de la xilografía, cuyos procedimientos transfiere al grabado en color sobre soporte de metal, y en técnicas de grabado sobre relieve, con utilización de resinas sintéticas y collage de elementos variados. Es el primer grabador mendocino que utiliza la técnica del rodillo partido con variantes originales de colores luminosos y aéreos (anticipándose a realizaciones de otros artistas, como Stanley Haytter). Difunde la serigrafía (grabado en plano) y el batik con usos artísticos. Y, en la tapicería, no sólo desarrolla sus diseños con el tejido al telar tradicional, sino que crea procedimientos derivados de la urdimbre trabajando con módulos de madera y metal, aptos para cubrir grandes superficies. En su taller se rescatan y desarrollan técnicas de esmaltes sobre metal; de microfundición aplicada a la escultura y a la joyería, técnicas y procedimientos de la carpintería aplicados a la producción artística de esculturas y relieves.

Premios
Participa en numerosos salones y certámenes, obteniendo -entre otros- los siguientes premios: Primer Premio, acuarela, Salón de Primavera, San Rafael, 1951; Primer Premio, Concurso de Pintura, Maipú, Mza., 1955; 2º Premio, Concurso de Pintura, Maipú, Mza., 1956; Primer Premio, grabado, Salón Regional, San Juan, 1956; Primer Premio, dibujo, Salón de Primavera, San Rafael, Mza., 1957; Primero y Segundo Premio, compartido con Mario Vicente y José Bermúdez, Concurso Nacional para la decoración mural del Palacio de Gobierno, Mza., 1958; Primer Premio, Concurso Nacional de Murales, Galería Tonsa, Mza., 1960 (realizado con el mismo equipo); Primer Premio, Concurso para ornamentar el Palacio Municipal, Guaymallén, Mza., 1981 (individual). En agosto de 1993, se le otorga la Distinción Legislativa Anual «José de San Martín».

Acervo:
Entre los reconocimientos que a un artista le otorga la sociedad, está la adquisición de numerosísimas obras de arte con el sello inconfundible de su creación. En Córdoba, San Juan, Capital Federal, San Luis, gran cantidad de coleccionistas poseen obras suyas; en Mendoza no hay colección privada o pública que no posea obras suyas: Museo de Bellas Artes de San Rafael; Museo «E. Guiñazú – Casa de Fader»; Museo Municipal de Arte Moderno; Museo Universitario de Arte; Murales en Casa de Gobierno, Galería Tonsa, empresas y casas particulares -entre las que se destacan por su belleza y su concepción avanzada el de Soppelsa, en calle San Martín Sur, Godoy Cruz, Mza., y el ubicado en edificio de CRICYT, Mza. En 1965, expone una colección de joyas de madera en Frida Looz de Cap. Fed. La colección es adquirida por la casa Christian Dior de París. Existen colecciones de sus grabados en Biblioteca de la UNESCO; Casa de la Cultura del Guayas, Ecuador; en Chile, México, España, U.S.A., Francia, Alemania, hay obras suyas en colecciones privadas, testimonios de las muestras individuales realizadas en esos países. Intentar profundizar la obra de este artista polifacético que trabaja con distintos medios y lenguajes expresivos simultáneamente o que retoma en distintas fases de su continua productividad, es difícil.

Activ. Académica

Es docente de vocación; su taller es sitio de conversaciones creativas sobre el arte, pero también ejerce la docencia en ámbitos académicos: en la Universidad Nacional de Cuyo, en la Universidad de San Juan y en la Escuela Provincial de Bellas Artes de San Luis. Desde 1961, ejerce distintos cargos de gobierno académico: Director-organizador de la Escuela Provincial de Bellas Artes de San Luis (1961); Director de la Escuela Superior de Artes Plásticas de la Un. Cuyo (1969); Encargado y coordinador de la planificación de Planes de Estudios de la Escuela de Artes Plásticas, Escuela de Diseño y Escuela de Cerámica, con fines de creación de la Facultad de Artes (1970); Decano de la Facultad de Artes – Un. Cuyo (1983-1986). Publica en medios periodísticos locales, revista Serie Científica,  en folletos y catálogos, estudios sobre artistas de Mendoza: José Bermúdez, José Manuel Gil, Alfredo Ceverino, Luis Comadrán, Orlando Pardo, entre otros.

Otras actividades

Existe en él la inmensa fuerza de la ilusión del arte y de la cultura a disposición de toda la humanidad; su sensibilidad social tiene la amplitud ética del auténtico interés por el ser humano, no abstracto, sino como ser en sus concretas condiciones existenciales. Estos valores lo llevan a crear numerosas instituciones destinadas a optimizar la actividad artística de la provincia: Taller de Arte Popular (Maipú, 1953); Club de Grabado (Godoy Cruz, 1955-1956); Museo Universitario de Arte – UNC (cuya idea inicia en 1970 y se concreta entre 1986-88); Centro de Estudios Artísticos (CEA) y Asociación Cooperadora de la Facultad de Artes Un. Cuyo, en 1984 y 1985 respectivamente; Asociación para la radicación de Artistas y Artesanos del Bermejo, Colonia Segovia y El Sauce (1988) y sus proyectos anexos de la Editorial Bermejo, y de la Plaza de las Artes y de las Flores.En   1993  recibe el Premio Legislativo “José de San Martín”, en 1997 es designado “Profesor Emérito” de la Universidad Nacional de Cuyo, en 2002 es nombrado Académico de Número en la Academia de Ciencias de Mendoza.  En Malargüe se han emplazado el Mural de los  Crianceros (2000, cemento policromo, 4,50 x 28 m) y la Fuente de las Animas ( 2001); en la Editorial Zeta, el Mural de las palabras (madera, 1,70 x 3,00 m) en los que desarrolla programas iconográficos comparables a una escritura de signos figurativos bidimensionales.
El Taller Quesada y la Asociación de Artistas y Artesanos en Bermejo constituyen núcleos de atracción para la sociedad, los pobladores y vecinos, turistas, e hito privilegiado para más de un centenar de artistas, para radicar sus talleres y hogares en los alrededores.

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