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Navarro Marcelo

 

Nacer de la Geometría
Laura Valdivieso
Texto par catálogo Exposición No es lo que ves. Espacio Contemporáneo de arte, Mendoza diciembre de 2001

“Yo nací de la Geometría, dijo Marcelo Navarro, cuando fui o ver el conjunto de obras que componen esta exposición. Mi tarea era escribir unas palabras. En ese momento pensé que nacer de la Geometría había sido algo así como un rito iniciatico para los artistas de su generación (se me vinieron a la memoria las obras de mi profesor Cesar Penín). La Bauhaus, a pesar de su desaparición temprana, no bebía perdido su capacidad de seducción.

NAVARRO

Los libros de Vasarely circulaban por el mundo. Despúes Mondrian y el Hard-edge Norteamericano, atravesando la década del sesenta y reencarnándose en los Neo Gea de los años noventa. Más la enorme tradtción geométrica que tiene la historia del arte argentino, desde las concretos a Julio Le Parc (mendocino). En un segundo encuentro, escuché, ya no con sorpresa, como Marcelo recordaba con admiración las clases del profesor Giúdice y las clínicas (en ese entonces no se llamaban así) que hacía con Ari Brizzi. Parece innecesario relatar todo esto, y probablemente lo sea, pero estoy buscando reconstruir un camino, que ha dejado como resultado final, este ajuste de obras que poco tienen que ver con la tendencia estética mendocina de los últimos tiempos.
Pera ahora, que ya estoy escribiendo, pienso, muy desprolijamente que casi todas las expresiones de la historia del arte han nacido de la Geometría: lo griego, la gótico, lo renacentista, lo barroco lo árabe, etc., y me pregunto si aquéllas relaciones serán válidas o cuál de estos dos aspectos ha ejercido mayor influencia en el pensamiento de Marcelo: su situación generacional o esa especie de inconsciente colectivo de la humanidad. Creo que ambos.
Ahora bien, Marcelo ha ido remodelando la Geometría que lo inició, la ha ido invadiendo con presencias que le son ajenas. Algo así tamo formas informales, que a la hora de la verdad no son tales, porque no dejo de intuir un meticuloso cálculo en sus curvas, en sus tamaños, en el lugar que eligen jara quedarse quietas dentro del bastidor. Cito al artista: “no me interesa el azar, toda la estructura del universo es geométrica”. Entonces reflexiono y reconstruyo, ya sin dudas, un proceso de trabajo muy metódico y laboorioso, sin ninguna especulación.
Básicamente, algunas constantes: una composición áurica, un sinnúmero de veladuras esfumadas con minucioso cuidado (aerógrafo en mano, pincel, trapo o lo que sea necesario) y mucha atención puesta en el color, que se rige bajo das dominantes, los azules y los ocres amarillos. Sobre eso, las sutiles variables compositivas o  simbólicas, organizadas, para esta exposición, en tres grupos principales.
Uno primero, que son las obras en las que hay un color plano de fondo, unas líneas tridimensionales que proyectan, real y virtualmente su sombra y, en algunas, rastros de una arquitectura onírica. El espacio es figurativo, con un primer  y segundo plano acotados y uno tercero que remite al infinito. Escuetos y minimalistas.
Un segundo grupo, en las que hay retículas combinadas. Estrictamente ortogonales, rígidas y blandas, se acomodan  en un fondo que ahora no es plano, sino sutilmente manchado y velado. El espacio también es figurativo, pero con un extraño punto de vista, tal vez aéreo o indiferenciado, porque el fondo no es la tierra, sino otra vez el infinito. La propuesta es más barroca. El tercer grupo lo constituyen esos elementos orgánicos como cáscaras, que flotan sobre el plano de fondo que sigue siendo un espacio infinito. Ahora es más difícil intuir  la geometría original.
Me queda pensar cuál es el sentido de estas pinturas y aún no lo descubro. “No es lo que ves” me dice Marcelo en el título de la muestra. Entonces, una sensación laberíntica me envuelve. El cielo y la tierra. La convivencia de imágenes distintas, contrastadas que son modalidades de lo. La razón y la vida. El acierto y el error. La certeza y la duda. No sé si quedarme con la pura belleza de la literalidad de las obras, o so metaforizarlas y descifrarlas cómo códigos secretos. Se lo dejo al espectador.

Horacio Anzorena

Marcelo Navarro sabe que mi metier no es el de crítico de arte; no obstante, con audacia, me ha cedido este espacio para comentar su obra. Sólo puedo reflexionar alrededor de los recursos plásticos que utiliza, su manera de organizarlos y lo que puede llegar a sugerir. De hecho, nos propone un mundo un visual sin violencias, sin urgencias, espacios sutilmente modulados casi carentes de color, sin profundidades definidas; o bien, planos concentrados de colores neutralizados de límites definidos implantados en aquellos espacios, contraponiendo criterios cromáticos. La contraposición de recursos plásticos es permanente, es una característica de su obra. En lo formal va de la rigidez de una cuadrícula estricta, casi urbana. Desvaída de su presencia por veladuras, a la construcción de tramas más libres, se diría más sensibles por salir de su acción directo. En ocasiones, opera en lo superficie de la tela. Confeccionando sus espacios ambiguos para dar lugar a relieves que a veces son simples signos lineales que llegan a ‘flotar en el espacio, a teces tornan carácter de seres casi orgánicos, no definidos, que pugnan por su independencia espacial. Otro tema plástico permanente en su relación con la luz que, sin origen definido. Invade toda lo imagen, a veces creando ilusiones óptico, a veces definiendo campos sutilmente. Nuevamente aparece la complejidad en la aparente simpleza de sus recursos.
Se diría que existe una permanente búsqueda de interrelaciones entre dos mundos complementarios: uno vago, ambiguo, que sin duda es dominante; y otro, quizás más terrenal, más concreto, que aparece en dependencia y consonancia con aquel. Es corno buscar el misterio no revelado, escondido detrás de sus “puertas” sugerencias
E? totales una “obra abierta” a las reacciones emotivas, estéticas, inteligentes del espectador, por que su gestación depende de una búsqueda desde lo emotivo, desde su solvencia estética, desde los resortes que conectan inteligentemente a Marcelo Navarro con el mundo.

Delecta: Catálogo. Delecta. Cinco versiones plásticas.
Bernal, Rodríguez, Murillo, Sisinni, Navaro.
M.M.A.M.M.
Noviembre 1005

Salgo puedo afirmar con seguddad de estos artistas, es que son auténticos y, por lo tanto, comprometidos. Están abiertos a todas las culturas, son lúcidamente regionales y viven en estado de pintura. Nos enriquecen con su talento y diversidad y juntos conforman un baluarte de la plástica local.
Dar testimonio es cifrar en signos y símbolos, aquello que le ocurre a la sociedad en que se vive, con senbdo critico. Los cinco están metidos en la misma materia de las preocupaciones del hombre común, documentando su época y su lugar, dentro del occidente cdstiano.
Hoy la belleza no es una aspiración ni una búsqueda, como ocurría en los clásicos, ni tampoco el destierro oprobioso a que la condenan algunas “vanguardias”, como igualmente todas las producciones comerciales o surgidas de situaciones terapéuticas. Para ellos, simplemente, es algo tácito, una sustancia subversiva, inherente a la obra de arte, menos edulcorada, más irónica, menos refinada, más grave, menos complaciente, más austera, más significativa. A los cinco les interesa encontrar la forma ideal del contenido y lograr una buena factura con una sintaxis del siglo XXI.
Sobre todo porque son artistas y, por lo tanto, más sensibles, padecen más que nosotros la injusticia, la violencia y la arbitrariedad de los poderosos que digitan el mundo. Por otra parte, la inoperancia del arte para producir una revolución, los abruma aunque no los paraliza. Saben, por experiencia, que hay algo esencial e ineludible: el poder de comunicación con los demás, de acompañados en su devenir, alertados, aleccionarlos y, que por la propia energía desplegada en cada cuadro, al menos, se puede desalentar a la loba estéril de la indiferencia y del hastío.

 

Andrés Cáceres
Marcelo Navarro

Navarro es racionalista. Convoca a la vez lo geométrico y lo orgánico; la hondura abismal del espacio y el sentimiento de no ser nada; la pureza del silencio y la inefable comunicación con el otro.
Lo obsesiona tanto el espacio sideral como la duplicación del átomo en la vida microscópica y, merced a la intuición, intenta, si no conocer, al menos comprender el misterio de la creación. Tiene un total desprejuicio con respecto del gusto mayoritario por la figuración, a tal punto que cuando alguna forma se asemeja al mundo conocido, la cambia.
Sigue su propio pensamiento, fiel a sí mismo y sólo se atiene, estéticamente, a la buena factura, a que la pintura sea pintura y a la vez un medio válido para su camino de conocimiento, de develamiento, de geometría sensible, de desolada atemporalidad pero, a la vez, de delicada ternura, emoción que fluye una y otra vez en transparencias y veladuras. Opera desde el rigor formal y aunque trabaja minuciosamente cada cuadro, llega a una simpleza cuasi minimalista. Elimina todo posible asidero figurativo, tratando de despertar en el que mira su propio anhelo de materia cósmica primigenia, de atisbo de nuevos saberes, de incursión en infinitos arcanos y arriba, a veces, a la blanca arena del misticismo. Las numerosas veladuras y las sutiles variaciones cromáticas indican ternura, belleza, consideración por el otro. En algunos trabajos hay un color plano en el fondo, donde destacan pequeñas formas, como cáscaras, con relieve real. En otros, el fondo remite al espacio que puede observarse tanto con el telescopio como con el microscopio. Y en definitiva, ya tengan un color más o menos tenue, las formas tridimensionales que le adosa, siempre más oscuras, inquietan, en su estatismo, produciendo fuertes tensiones, generando estímulos diversos y obligándonos a pensar y a acordar con él que, si las cosas no son exactamente lo que vemos, es por ignorancia, porque todo tiene una razón de ser.

 

 Navarro Marcelo

Nacimiento: 1950

 

Formación:

Estudio en Bellas Artes en la Provincia de Mendoza, y en Facultad de Artes y Diseño de la
Universidad de Cuyo.
 

Exp. Individuales

Entre las exposiciones individuales se destacan,

2001
 Espacio Contemporáneo de Arte (ECA), Mendoza.

1980 / 1981 / 1982
Sala da Arte Huentala
Exp. Colectivas

Ha participado en más de 70 muestras y salones colectivos entre los que se destacan:

2004
‘Salón Nacional OSDE”.
Salón Nacional Banco Nación Argentina;

2002
Salón Nacional Banco Nación Argentina

1983
Salón Nacional

1978
Salón Nacional

 

Premios
Principales Premios:
3° Premio “Salón Regional Vendimia Mendoza 2005

3° Premio “Salón Nuevo Cuyo Vendimia’ Mendoza;

-1° Premio Primer “Salón Victoria” San Rafael, Mza.; 2003

3° Premio “XIII Salón Bienal” Mendoza; 2002

3° Premio ‘Salón Nacional Pro Arte” Córdoba 1984

-2° Premio “Salón Nacional Museo Caraffa’ Córdoba; 1982

 -3º Premio Mención ‘Salón Vendimia Mza.”; 1979

marcelonavarroarte@yahoo.com.ar