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Jereb Fernando

Comentarios Críticos- Jereb Fernando, Las Arcas de la Esperanza. POR Andrés Cáceres.Diario los Andes. Noé, nieto de Matusalén, modelo del hombre que confía en Dios, construyó un arca por su mandato y salvó a la humanidad del Diluvio. Más de allá de la Biblia y del mito, ¿cuántas calamidades ha sufrido la humanidad, producidas por ella misma? En mayor o menor escala, seguimos produciéndolas. Estamos vivos, quizá, porque todavía no nos llegó el destino que prefigura Eduardo Mallea con su título ‘Todo verdor perecerá’. Acaso, también, porque la gente buena, la que padece por las ambiciones de los poderosos y la cerrazón de los fanáticos, construye pequeñas arcas que posibilitan que la vida brote nuevamente.

JEREB

Este mensaje esperanzador, este optimismo realista, esta síntesis del péndulo de la historia de la civilización, es el hilo conductor de la muestra.

‘Mis lágrimas’ presenta pequeñas barcas encalladas en la tierra árida de nuestro pedemonte y no es disparatado, ya que se han encontrado restos marinos en la cordillera. ‘Llevarte conmigo’ no es letra de bolero porque no está referido a la amante sino a la vegetación: árboles y viñedos dentro de una barca, frente a esos fondos surrealistas de Jereb, que metamorfosean la montaña en un cortinado teatral.
En ‘Buscar ser’ logra una metáfora bien resuelta. Un árbol, que ha crecido enorme junto a la barca que lo transportó, representa al hombre. Somos un proyecto, dice Sartre, y podemos añadir que sólo crece aquél que busca ser. ‘Tu recuerdo’ entra en el tema sentimental. Superada la catástrofe, ingresamos al mundo íntimo y padecemos la ausencia de la amada. ‘Olvidados’ tiene que ver con la injusticia social. La gente marginada en el sistema capitalista, desperdicio sin importancia en el mundo de los números y en el balance de los contadores de las multinacionales, salvo para las elecciones.
En ‘Mis heridas’, el artista recorta aún más los elementos simbólicos y en la letra, manuscrita, se lee: «Que sanen mis heridas y las tuyas». Aquí reaparece su recurso del arte dentro del arte: un cuadro con flores y a la izquierda otro con un sofá, mientras en el centro está esa pirámide trunca con ventanitas a la que recurre cada tanto y que se presta para varias interpretaciones.
Con respecto de otras muestras, se ha renovado sin dejar de ser el mismo. Ha levantado la paleta, lejos de ese tenebrismo que lo caracterizó en sus comienzos, pero con el mismo nivel artístico, tanto por el contenido como por la realización y la factura. Mantiene el valor simbólico, el ámbito onírico permanece, la composición es equilibrada, el clima es inquietante y el color le sirve de pretexto para crear la ilusión de realidad.
La materia es liviana y pulida, pero cálida, sin brillos, como conviene a su expresión, donde nada es evidente y nos hace pensar, en una suerte de juego infantil inteligente, con una generosa cuota de ternura.
Joven y talentoso, es un pintor idealista que apunta a la utopía de la justicia, como todo ser noble y solidario. Por eso, con madera ensamblada ha construido una barca que ha denominado ‘Utopía’. ¿La salvación de las hecatombes ambientales, atómicas, convencionales preventivas, terroristas, contraofensivas?

 

Formación:

Jereb Fernando  Cursa estudios de arquitectura en la universidad de Mendoza y la Carrera de Artes Plásticas en la Facultad de Artes y Diseño de la UNC.

Exposiciones:

Ha participado en numerosas muestras dentro y fuera del país

Premios

2001

Primer premio concurso de pintura casa del artesano Málaga

2000

Primer premio Ayuntamiento de pintura de Benalmádena, Málaga, España

1998

Primer premio salón regional Vendimia sección pintura

1998

Primer premio salón de Ciencias Económicas

1993

Primer premio concurso galería Astor

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