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Accion anonima

Colectivo independiente de artistas mendocinos Acción anónima

Por Mariana Guzzante – mguzzante@losandes.com.ar

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irónicos, transgresores, políticos, los afiches contrapublicitarios vienen trazando en Mendoza una gráfica crítica contra la extralimitada sociedad de consumo. El impacto de sus mensajes, pues, se ha desarrollado en el circuito público (paradas de colectivos, fábricas fantasmales, zonas de fluir urbano), supuestos no-lugares donde el arte callejero se dedica a intervenir ese espacio de protesta primordial: la calle.

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La idea de realizar una campaña mendocina de contrapublicidad fue del colectivo artístico Acción Anónima: tras una convocatoria lanzada a la red en marzo de 2011, el grupo (formado en su mayoría por diseñadores y artistas plásticos con experiencia en las técnicas del street art) se abocó a seleccionar 100 afiches que evidenciaran, aquí, ese movimiento de crítica a la publicidad y, a través de ella, a las grandes empresas y multinacionales que las utilizan.

El afiche, se sabe, es un formato gráfico que, casi siempre, comparte terreno con el stencil, la pegatina y la intervención urbana, esa heredera rebelde, más nómada y más ciruja, del arte-vivo que apareció en los ’60. Para algunos, adentrarse en este tipo de ‘street art’ es nada más que una técnica, a base de diseño, iconografías y ciertos códigos: ponerse creativo, saltar el museo, dejar una marca. No es poco: la imagen se deja a la mirada del otro, el caminante, el ‘flaneur’, el que capta la idea y le abre más sentidos. Para otros, es una herramienta subversiva, bomba visual de escrache, áspero y directo: así, funciona como guiño y denuncia contra la discriminación o el racismo, la intolerancia, la ceguera. Quizá, pretende funcionar también como vacuna.

En principio, claro, el colectivo y los creadores se dedicaron a estampar los mensajes en el sistema nervioso de la ciudad. Pero el alcance del proyecto no terminaba allí: como suele suceder con el arte efímero, el desafío también implicaba traspasar las puertas del museo y dejar el registro de la experiencia en forma de libro. De modo que en noviembre de este año, los cien afiches ocuparon, en medio de una ambientación trash, las paredes del subsuelo del Espacio Contemporáneo de Arte.

Aquí, pues, está el segundo desafío cumplido. Este catálogo visual es el resultado de meses de trabajo y la compilación de las obras que mejor resolvieron, según la mirada del colectivo, la deconstrucción de los íconos imperantes al enfrentarlos a sus propias paradojas:
medicamentos que no curan, comida que no alimenta, productos beneficiosos que malefician. Y, también, contra-campañas que desenmascaran el revés de ciertas estrategias sucias. Hay, eso sí, una tendencia al eco-escrache (que pone en la mira a la mega minería, por poner el ejemplo más concreto) y una compulsiva denuncia a la televisión basura.

Dijimos que son cien. Los hicieron diseñadores, artistas, algunos grupos, además de stencileros solitarios: una suma de cabezas y manos creativas capaces de dar vitalidad a esa conciencia, ya planetaria, de que el relato falaz de las, por ejemplo, grandes empresas se está resquebrajando. En todo caso, el mensaje primitivo del contrapublicitario es éste: «mirá», combinado con un «despertáte», dirigido al habitante rutinario, anestesiado y obediente. + de accion anonima

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